De
esas veces que tu alma ya no puede más y que tu único deseo es
cantar toda la noche hasta que ni el cansancio pueda
contigo.
Reventarte las cuerdas vocales en medio de una calle mientras en la oscura noche, la lluvia moja tu cara e intentas que refresque y aclare aquello que te está enturbiando.
Reventarte las cuerdas vocales en medio de una calle mientras en la oscura noche, la lluvia moja tu cara e intentas que refresque y aclare aquello que te está enturbiando.
La
ciudad está desierta y ningún alma pasa por doquier.
La lluvia cae fuertemente sin cesar.
Sólo estas tu y tu sentimiento de grandeza que en verdad no cierta, pero por la adrenalina la sientes en ese momento y nadie te la puede quitar.
La lluvia cae fuertemente sin cesar.
Sólo estas tu y tu sentimiento de grandeza que en verdad no cierta, pero por la adrenalina la sientes en ese momento y nadie te la puede quitar.
Y
sigues cantando sin parar por los cuatro vientos, hasta que en la
oscura pero nítida noche ves que hay gente que, sin tu presentirlo,
a lo lejos te han estado escuchando y cantando contigo, pero que por
tu propio tú, no los has escuchado.
Entonces
les gritas que vengan y se acerquen a ti, sabiendo que lo harán y
cuando lo hagan os quedaréis quietos y os miraréis fijamente sin
decir ninguna palabra y sin previo aviso saltaréis y gritareis ahora
mas que nunca entonando una gran canción.
Y puede que tu alma siga igual mucho tiempo, pero lo que sabes es que ya no estarás solo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario